“Una empresa sin estrategia es como un avión volando sin rumbo en plena tempestad, yendo para arriba y para abajo entre relámpagos. Si los relámpagos o el viento no lo destruyen, simplemente quedará sin combustible”. Alvin Toffler

La Planeación está relacionado con elecciones. Podemos hacer una comparación con nuestra vida personal. Muy probablemente, la mayoría de nosotros pasamos al inicio de nuestras carreras por algo similar: no hicimos una planificación de a dónde nos gustaría llegar, terminábamos haciendo todo lo que se nos atravesaba. No teníamos elecciones, pero ahí es donde observamos que el único camino para alcanzar algo mayor es con planificación, definiendo objetivos y metas.

En este sentido, funciona igual desde el punto de vista empresarial. Es decir, tener un momento para sentarse y planificar cuál será el futuro y qué resultados queremos alcanzar.

Es importante resaltar que la estrategia es mucho más que establecer metas: es tener un profundo compromiso con un futuro deseado. Es esta la que dará propósito al trabajo realizado por tu negocio. Es también, la que hará que las personas se sientan conectadas a propósito específico

El gran desafío, es formular una estrategia que haga: Hacer a tu empresa diferente de las otras que existen en el mercado, tener una ventaja competitiva y evaluar una forma diferente de permanecer en un mercado tan competitivo.

De nada sirve tener la mejor estrategia si la cultura organizacional no tiene una estructura positiva. Una cultura organizacional sólida tiene un papel esencial. Los valores de la empresa tienen la función de armonizar las relaciones humanas internas o frente a los clientes.