Los resultados en la taquilla de la última entrega de Los Avengers: Avengers: End Game nos confirman que los consumidores se encuentran atravesando por una fase de infancia prolongada, al más puro estilo de Peter Pan. El personaje creado por el escritor escocés James Matthew Barrie y popularizado por Disney parece ser el icono que define el comportamiento de las generaciones adultas de nuestra era, con este “estancamiento” infantil de los consumidores con mayor poder adquisitivo se ha vivido un comeback nostálgico de diferentes personajes del universo de los cómics, las caricaturas y el cine, convirtiéndose en un elemento recurrente dentro de las campañas publicitarias de diferentes marcas, recordemos el spot de lanzamiento del servicio de recolección en tienda de Walmart que básicamente reunió a todos los personajes, y sus autos, más amados de la década de los ochenta. 

La creación y utilización de “mascotas” animadas para las marcas parece estar un tanto en desuso, reservadas únicamente para eventos deportivos de élite, y son contadas las marcas nuevas que cuentan con una dentro de su comunicación. Fido Dido, Pancho Pantera o el Tigre Toño fueron elementos clave para la comercialización y éxito de las marcas que representaban, el matiz de su personalidad servia como puente entre las bondades del producto y su mercado objetivo. Con la llegada del universo digital, los adultos volvimos a vivir una obsesión con personajes de apariencia infantil: emoticones y demás iconos animados se convirtieron en parte de la conversación diaria para miles de usuarios de apps y un gran valor comercial dentro del marketing y productos de muchas marcas.

La industria de la moda también se sumó a este momentum de los emoticones y firmas como Anya Hindmarch encontraron gran éxito y mucha publicidad cuando incluyeron estos divertidos personajes y símbolos dentro del diseño de sus exclusivos y carísimos bolsos. Otro que también se benefició de la creación de un personaje animado fue el diseñador alemán Karl Lagerfeld, famoso por su trabajo para la firma Chanel, el finado Kaiser de la moda encontró un gran éxito comercial al incluir en cientos de productos de su marca homónima su imagen caricaturizada y la de su gato Choupette. 

Los lúdicos personajes lograron conectar de manera exitosa con los consumidores ya que mostraban una faceta más cercana y divertida del diseñador, además los productos cuestan una fracción de lo que diseñaba Lagerfeld para firmas como Chanel o Fendi.  El éxito de casos como el de Lagerfeld, el artista Jeff Koons, Kaws, Hello Kitty, Adventure Time o Pixar nos muestra que los consumidores, sin importar su edad, siempre amaran a personajes de apariencia infantil, siempre y cuando les provoquen sentimientos muy profundos.