Encontrar cual será el siguiente estilo que arrase entre los consumidores a veces depende más de entender el comportamiento del mercado que dé las tendencias imperantes para la temporada. La manera en que se comporta el mercado en México en cuanto a las proyecciones de consumo en  tendencias globales desde hace años maneja un rezago de algunas temporadas, si bien las cadenas de fast fashion que han invadido nuestro país han disminuido este rezago, aún el consumidor de  moda mexicano no somete sus decisiones de compra a las proyecciones de pasarela, un estilo puede mantenerse como favorito durante varias temporadas a pesar de ya no ser considerado de moda incluso algunos modelos nunca serán seleccionados por los consumidores a pesar de ser “la última tendencia en Europa”.

Lo productos de moda deben ser diseñados y comercializados  para convertirse en objetos de deseo, que básicamente nos obliguen a poseerlos, utilizarlos y mostrarlos, entiéndase como moda de aquellos diseños pensados para impresionar no aquellos diseños utilitarios y cotidianos. Hablar de tendencias en diseños obedece a un concepto relativamente intangible, existen líneas de diseño o conceptualizaciones estéticas para una colección específica o necesidades del mercado, pero la manera en que nuestro consumidor se comporta frente a la elección de un diseño, ese momento en el que dice “me lo llevo” y brinda su tarjeta de crédito, obedece a la premisa básica y atemporal llamada deseo, porque deseo y compra van íntimamente ligados. Después viene la fase definitiva que hará que tengamos a nuestro consumidor cautivo; el momento en el que los diseños elegidos despiertan el deseo en otros o establezcan un nuevo récord de likes en Instagram. Porque en nuestra época el concepto de boca en boca ha mutado a un de like en like