Con la clausura de “From A to B and Back Again” la exhibición del Museo Whitney en Nueva York dedicada a Andy Warhol, la obra y filosofía del artista pop mas representativo esta viviendo un nuevo momentum. Su iconica frase “En el futuro todos tendrán al menos 15 minutos de fama” se recupera en versión millenial y nos obliga a replantearnos, en el universo de las redes sociales, que representa la fama y que se está dispuesto a hacer para obtenerla en una época dominada por lo digital en la que todos podemos ser famosos o infames, dependiendo de la publicidad que te rodea o la inversión que hagas por ella. 

Con la clausura de “From A to B and Back Again” la exhibición del Museo Whitney en Nueva York dedicada a Andy Warhol, la obra y filosofía del artista pop mas representativo esta viviendo un nuevo momentum. Su iconica frase “En el futuro todos tendrán al menos 15 minutos de fama” se recupera en versión millenial y nos obliga a replantearnos, en el universo de las redes sociales, que representa la fama y que se está dispuesto a hacer para obtenerla en una época dominada por lo digital en la que todos podemos ser famosos o infames, dependiendo de la publicidad que te rodea o la inversión que hagas por ella. 

El marketing de experiencia se ha convertido en clips de 15 segundos que se comparten en Instagram de manera efímera, la percepción del consumidor y la sociedad en general puede cambiar completamente a favor o en contra de una marca o sujeto basado en lo que se percibe, escribe o se visualiza en el universo digital. La viralización de la información de manera orgánica resulta más efectiva que algunas campañas publicitarias, pero también puede resultar trágica para algunos personajes o marcas. 

Mientras la búsqueda de la fama o relevancia social puede ser un arma de doble filo en las redes sociales, es importante asegurarse que el efecto de popularidad sea por las razones correctas, basta recordar el efecto del #Metoo el año pasado en los Estados Unidos que fue implacable con personajes connotados de la industria de la moda y el cine, o el terrible desenlace del músico Armando Vega Gil en la tropicalización de este movimiento social contra el abuso en nuestro país. 

Mientras el panorama del marketing se va ampliando para recibir y beneficiarse económicamente de la inclusión de grupos otrora  marginados, la percepción de lo políticamente correcto ha mermado la libertad creativa en cuanto a la manera en que se abordan ciertos temas o la libertad creativa dentro de una fotografía o el diseño, pero se ha compensado con un mensaje de tolerancia e inclusión. Hoy más que nunca la voz de ciertos colectivos o minorías ha trascendido la marginación y se han convertido en targets populares para las marcas. Estamos creando una nueva aldea global en la que todos son bienvenidos.